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Entrenando la inteligencia emocional

Controlar nuestras emociones no es tarea fácil! Entrenar la inteligencia emocional, es realmente útil para comprender qué nos pasa y poder llevar una vida más sana actuando en consecuencia. Es importante entender que las emociones están para que hagamos uso de ellas: guían nuestras acciones, nuestras elecciones e incluso las más pequeñas decisiones cotidianas. Por eso es esencial tenerlas a nuestro servicio y entender lo que su mensaje transmite y así organizar nuestros pensamientos y guiar nuestro proceder.

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A través de nuestras emociones podemos darnos cuenta de cómo estamos, qué sentimos: placer o disgusto, agrado o displacer. Mediante estas manifestaciones físicas el cuerpo nos comunica qué es importante para nosotros y qué sentimos cuando estamos con alguien o nos enfrentamos a cierta situación. Toda esta información es realmente útil para articularla con nuestro plano cognitivo e intentar dar cuenta de lo que sentimos y pensamos y así poder comprender qué nos pasa.

La premisa para hacer un buen manejo de la inteligencia emocional está en evitar pensar las emociones separadas o independientes del cuerpo, de la mente y de nuestras acciones. Por el contrario, se trata de aprender a registrar, regular y expresar lo que sentimos. Esto se logra a partir de un trabajo de autoobservación.

Las emociones juegan un papel clave en nuestra vida: uno de sus principales roles es el de orientar nuestros objetivos. Las emociones nos impulsan y alientan a alcanzar un propósito. Pero son también las que nos asustan, aíslan e inhiben frente a otras circunstancias. Son las emociones las que guían nuestra atención, percepción y memoria.

Las emociones simplemente son como señales internas que ayudan a una mejor adaptación al entorno. A través de las emociones nos conectamos con nuestra esencia y son además la base de la comunicación.

Permanentemente estamos emitiendo señales, recibiendo e interpretando no sólo las nuestras, sino también las de los demás. El problema suele presentarse cuando hay una distorsión en la interpretación de estos mensajes. Otro conflicto se presenta cuando tenemos dificultades para expresar las emociones.

¿Qué es la inteligencia emocional?

Podríamos definir la inteligencia emocional como la capacidad para identificar nuestras emociones, articularlas con el pensamiento y alinearlas con nuestro comportamiento. Esto requiere no sólo una correcta identificación, sino también una adecuada expresión de las emociones.

Un error muy frecuente es el de interpretar la inteligencia emocional como el control de las emociones. La verdadera inteligencia emocional es el conocimiento, la consciencia y la capacidad de regulación en la expresión de estas emociones. La regulación es imprescindible para evitar que las mismas nos invadan y nos veamos superados.

Principales obstáculos

En el camino a desarrollar la inteligencia emocional muchas personas se topan con numerosas dificultades a raíz de emociones descontroladas o desesperadas o incluso porque hacen interpretaciones erróneas de las mismas. También puede ocurrir que se desconozca el lenguaje y falle en la recepción de sus mensajes.

En otros casos la expresión de ciertas emociones pone en conflicto al individuo con su entorno: ansiedad, enojo, rencor. Muchas veces sentimos frustración, angustia y malestar interior porque nos damos cuenta que no estamos contentos con algún aspecto de nosotros mismos o de nuestra vida (relación de pareja, vínculo familiar, círculos sociales, trabajo, etc.).

¿Cómo entrenar la inteligencia emocional?

Es necesario crear la oportunidad para poder experimentar el mundo emocional, adentrarse en lo más íntimo e interno de cada uno y descubrir para aprender a dar soluciones a conflictos específicos o bien para poder dar rienda suelta a ciertos potenciales que permitan un mejor desarrollo personal.

El propósito final es poder ser dueño de nuestras emociones y ser capaces de expresarlas del modo que elijamos, en el lugar y momento indicados. Cabe remarcar que la inteligencia emocional de ningún modo apunta a dejar de sentir, sino que se orienta a regular su magnitud y expresión.

Te planteamos dos ejercicios que pueden resultar muy efectivos en los primeros pasos para desarrollar capacidades de manejo emocional.

Ejercicio 1

– Hacer una lista con las emociones que conocemos. Posteriormente ampliarla a partir de la lectura de bibliografía o consultando a familiares y amigos
– Vincular cada una de estas emociones con situaciones específicas en las que nos vimos involucrados afectivamente
– Hacer una descripción de la situación que disparó dicha emoción y recordar cómo fue nuestra reacción
– Analizar en qué grado estamos satisfechos con el desarrollo de esa secuencia
– Identificar si nuestra actitud ante esa situación logró resolverla o simplemente la complicó
– Determinar cuáles son las emociones que más dificultades nos generan y cuáles son las que aparecen con mayor frecuencia

Ejercicio 2

– Identificar qué emociones nos cuestan y cuáles son las que nos descontrolan
– Determinar qué situaciones las provocan
– Analizar nuestro comportamiento frente a estas emociones
– Determinar si actuamos bien o mal. En este último caso intentar fijar un comportamiento ideal ante esas situaciones

Si al finalizar los ejercicios considera que hay emociones específicas que le cuestan o le generan complicaciones, es hora de ponerse manos a la obra para modificar este comportamiento. Una opción aconsejable es recurrir a un psicólogo para trabajar las emociones y así poder desarrollar habilidades específicas.

Fuente: salud.com.ar